Vicente Quirarte Castañeda (1954,
Ciudad de México) es poeta, ensayista y narrador, además de profesor en la
Universidad Nacional Autónoma de México ‒donde se doctoró en 1998‒, miembro de
la Academia Mexicana de la Lengua y exdirector de la Biblioteca Nacional de
México. Su poesía, a priori amorosa,
está fuertemente influida por el contexto que envuelve a la segunda mitad del
siglo XX: donde las consecuencias de la Revolución Mexicana (1910); el exilio
de numerosos españoles a México tras la Guerra Civil Española (1936-1939); las
repercusiones de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945); y, sobre todo, la
matanza de Tlatelolco (1968), fueron creando un clima de inestabilidad,
denuncias y revueltas del que bebió el género literario que nos ocupa. En sus
versos queda patente la noche, la muerte (relacionada con el suicidio de su
padre y de su hermano mayor), los colores ocres, oscuros, las constantes
referencias a la figura del superhéroe, la intertextualidad, la metaliteratura,
la ciudad y, en segundo plano, el amor. México es un país valiosísimo, fuente
de cultura y felicidad; pero también objetivo de injusticias, disputas y
guerras. Por tanto, “si escribir es vivir con todo el cuerpo” (como el propio
Quirarte bien explica en numerosas ocasiones), es tarea del poeta plasmar,
denunciar y mejorar la situación de su sociedad, ya de por sí invencible.
El siguiente trabajo trata de analizar
el componente sociológico de la poesía de Vicente Quirarte Castañeda. No
obstante, el estudio de este género no implica la omisión de ensayos u otras
publicaciones llevadas a cabo por el mismo. Para estructurar nuestra
investigación, nos basaremos en una división temporal, tomando el nuevo milenio
como “parteaguas”: de ahí que hablemos, en un primer lugar, del contexto y de
las obras del siglo XX; y de lo acontecido a partir del año 2000. Actualizando
así bibliografía, artículos y obras al respecto; pues ha sido ingente el número
de publicaciones que en relación con la poesía mexicana reciente, y sobre todo
en alusión a Vicente Quirarte, se ha llevado a cabo en los últimos años.
Nuestro
autor es un artista, no en tanto que crea arte, que también, sino en tanto que
persona que participa del arte; de ahí que beba de otras disciplinas como son
la pintura, la música, la filosofía, el cómic, la arquitectura o la historia
‒la cual comprendió y enseñó su padre en la UNAM hasta el límite de acabar con
su vida por no estar del todo de acuerdo con ella‒. Por tanto, resulta obligado
trazar un panorama genérico que se concrete en la corroboración de nuestra
hipótesis de partida: la poesía de Vicente Quirarte está fuertemente influida
por la temática social.
México es un país que venera a la
literatura. Y dentro de este inabarcable arte, la poesía (al igual que, sobre
todo, el teatro) es disfrutada, difundida y encumbrada por sus conspicuos
receptores, y, por tanto, del mismo modo creadores. En la calle se respira
poesía, poesía entendida como canto armónico a la libertad de expresión: los
vendedores suben al metro recitando ingeniosas rimas para despertar la atención
de los presentes; en el Zócalo, los manifestantes reúnen “mantas” o pancartas
que bien podrían entrar en los anales de la historia y de la literatura, por su
contenido y por su forma (en ese orden); las “tienditas” vienen presididas por
llamativos frontones; la publicidad; los gritos en los “tianguis” o mercados
callejeros; las llamadas de los conductores de los “peseros” o autobuses
urbanos… Todo eso es poesía. Como también lo es la escrita por Vicente Quirarte
en sus numerosísimas obras. Sin embargo, este último, a mi parecer, no ha
gozado del éxito, estudio y antologías que merece. Contemporáneos suyos como
José Emilio Pacheco, Homero Aridjis, o su maestro ‒y director de tesis
doctoral‒ Rubén Bonifaz Nuño figuran en todas las referencias a la creciente
poesía mexicana, mientras que nuestro vate, tal vez por su precocidad, no ha
disfrutado de su más que sobrada ‒y estoy seguro que en un futuro, demostrada‒
relevancia.
(De izquierda a derecha) El moderador, VICENTE QUIRARTE, José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes, Carlos Slim, Vicente Rojo, y Fernando Canales. Adjunto el enlace del blog de este momento: Aventura en México
La entrada de hoy va dedicada a un ingenioso prototipo que está dando mucho que hablar entre los emprendedores.
Se trata del último proyecto del villenense Natanael Barceló Catalán -galardonado con numerosos premios a nivel nacional y con vistas ya a la participación en prestigiosos certámenes en el extranjero-: las Muletas Hiatus; las cuales cuentan con un avanzado sistema para evitar deslizamientos en la superficie de contacto, mayor adaptabilidad a los antebrazos y comodidad en los acolchados mangos, un diseño más estético, y un mecanismo, fácil y rápido, que posibilita graduar la altura con solo pulsar un botón a la altura del pulgar.
¿Cuántas veces nos hemos lesionado y hemos tenido que recurrir de urgencia a unas muletas para poder desplazarnos? Y lo que es peor, ¿cuántas de estas veces hemos estado satisfechos con el uso de este incómodo aparato? Con Hiatus te aseguras un accesorio idóneo en estos días tan atípicos, mayor seguridad en tus movimientos, y una óptima recuperación.
Proyecto de las Muletas Hiatus: Creando oportunidades
Cabe recalcar que para llevar a cabo este diseño, Natanael consideró la opinión de un centenar de personas. ¿Qué destacas de una muleta? ¿Qué no te gusta? ¿Qué cambiarías?... fueron algunas de las preguntas que se formularon durante el arduo proceso; ya que Hiatus no es un prototipo que nace en el monitor de un ordenador, sino gracias al testimonio de los destinatarios, a entrevistas en centros de rehabilitación y asociaciones de discapacitados, etc. Estas muletas están creadas por y para el ser humano, destinadas a lograr la confianza en uno mismo y a la autosuficiencia; es decir, el objetivo es acabar con la dependencia: porque cuando constantemente necesitamos de alguien para cualquier cosa, nuestra felicidad se limita. Podemos, pues, definir a Natanael como un inventor que se reinventa a sí mismo.
Comparativa de las mejoras de Hiatus respecto a las muletas tradicionales
Adjunto los enlaces de la noticia en el Centros Europeos de Empresas Innovadoras (CEEI) y en el blog de (Mundoobjeto) para una información más detallada del producto, porque lo que realmente me interesa aquí es destacar la labor de un español de veintidós años. Es meritorio crear en crisis, y más aún crear algo que mejora la calidad de vida de las personas. Buena parte de las cuales, sobre todo en nuestro país, están paradas, esperando a que pase algo, a que los medios de comunicación digan que la prima bajó, que el rescate se esquivó y que la crisis terminó...; y lo único que terminan son las oportunidades. Oportunidades como las que Natanael aprovechó y las que, seguramente, se multipliquen los próximos meses en el extranjero. Hay que moverse (con o sin muletas), y buscar.
Esa es la clave.
Natanael Barceló Catalán -a la derecha- en la gala de uno de los últimos premios con los que fue distinguido
Enhiestos cuellos sobresalen lejos,
inusitadas voces se repelen,
hasta el momento en que los ojos huelen
lo que a escobazos se ve en los espejos.
Todo se fragua en un mar de reflejos
mientras nuestras conversaciones duelen;
alcemos las miradas que se repelen
hasta el fin de nuestros ávidos viejos.
Aire, luna, secarrales, conejos,
calandrias, bostezos distorsionados;
brindemos con luz y sin vino añejo.
Y llega el momento en que no callados,
se oyen los múltiples "yo no me dejo":