La vida inesperada (2014 ‒es importante el año‒) es una historia de
los españoles que viajan al extranjero para no asfixiarse por la crisis. Una
tragicomedia “woodyallenesca” que satiriza lo cotidiano y te hace reflexionar
sobre un momento que a todos nos llega: la decisión. ¿Elegir es descartar? En
ese caso yo no descarto la vida inesperada.domingo, 11 de mayo de 2014
La vida inesperada: la indecisión de la decisión
La vida inesperada (2014 ‒es importante el año‒) es una historia de
los españoles que viajan al extranjero para no asfixiarse por la crisis. Una
tragicomedia “woodyallenesca” que satiriza lo cotidiano y te hace reflexionar
sobre un momento que a todos nos llega: la decisión. ¿Elegir es descartar? En
ese caso yo no descarto la vida inesperada.jueves, 1 de mayo de 2014
Muchomosquito
“Tsssssss”. “Tsssssss”:
un cosquilleo, a priori agradable, precedió el zumbido sobre mi oreja izquierda.
Me incorporé en la cama y encendí la luz. No veía nada, pero estaba seguro de
que había un mosquito cerca de mí. Además, me picaba la mano, la izquierda;
cerca del pulgar tenía un círculo recién enrojecido. Me levanté, algo aturdido,
y fui al baño con la esperanza de que a la vuelta este molesto insecto se
hubiera ido. Para facilitar su salida abrí la puerta de par en par (nunca
entendí esta expresión, vivo solo).
domingo, 13 de abril de 2014
La mujer loca de Millás
La novela es
complejamente sencilla, como su autor. El tema (la originalidad de la falsedad,
y viceversa), el contenido, es abstracto, filosófico, por momentos paranoico;
ahora bien, la sintaxis (o mejor, la metasintaxis), la forma, es tan clara, tan
espontáneamente perfecta, tan Millás (se podría decir ya, creando merecidamente
un estilo propio), que facilita al lector la comprensión y el seguimiento del
desnudado nudo que la literatura deshace de la locura.
martes, 1 de abril de 2014
Sociedad y educación
SOCIEDAD,
FAMILIA Y EDUCACIÓN
PRÁCTICA
Nº 1
ALUMNO:
IGNACIO BALLESTER PARDO
Prof.
Dra. Gladys Merma Molina
1. La
educación, más que para acumular conocimientos, tiene que ser para formar seres
humanos capaces de comprender el mundo, descubrirse a sí mismos, identificar
sus talentos, definir una filosofía y un proyecto de vida que le permita a cada
uno aprovechar todas sus potencialidades y avanzar hacia su plena realización.
En cambio, la instrucción es la capacitación que se da a un individuo para que
esté en posibilidad de realizar un tipo de trabajo en específico.
La educación y la instrucción son enseñanzas
distintas. La primera, la básica y la más olvidada, tiene como objetivo
individualizar a la persona: es decir, permitirle un uso autónomo y crítico
para así poder formar parte de la sociedad; en cambio, la segunda, la
secundaria y, tristemente, la más habitual, ofrece las directrices útiles para hacer algo con éxito.
La educación es humana, mientras que la instrucción es laboral.
2.
La inteligencia es el conocimiento científico, pero también la culminación de
la inteligencia es la conducta idónea. El ser humano nace con necesidades que
tiene que satisfacer, no sólo lo biológico. La vida es una sucesión
interminable de problemas y estos no son sólo datos como los que encontramos en
un ordenador. La inteligencia es el conjunto de operaciones que nos permiten salir
adecuadamente de una situación problemática. Algunas de esas operaciones son
cognoscitivas (ver, relacionar, compara, inferir, recordar), pero hay otras
operaciones evaluativas, constituyen el campo de la experiencia afectiva.
La
inteligencia es muy amplia. El hecho de que reflexionemos sobre estos conceptos
ya conlleva una inteligencia, pues esta no solo se consigue o se
cultiva con datos y teorías, sino que la práctica, “el conjunto de operaciones
que nos permiten salir adecuadamente de una situación problemática”, es lo que
realmente culmina y afianza una experiencia necesaria para mejorar a la
sociedad y prosperar.
3.
El adiestramiento es aprender y dominar una destreza al realizar una tarea
concreta y específica, no un conocimiento conceptual. Se domina por imitación y
repetición hasta el automatismo.
El
adiestramiento es útil para animales, pues no compartimos lenguaje (al menos
todavía), pero para un ser humano que razona, es incomprensible. ¿Qué sentido
tiene adiestrar a alguien a parte de confirmar una ineptitud? ¿Quién es quién
para estar seguro de que lo que adoctrina es lo idóneo? Somos seres erróneos,
por ello debemos evitar que nos imiten (“hasta el automatismo”). Solo superando
los defectos humanos, inteligentemente, alcanzaremos una educación.
4. Los procesos que suceden en las
aulas, en las situaciones de educación formalizada pueden intentar o no cubrir
todos los aspectos de la persona del educando. En virtud de qué resortes y cómo
pretenden activarlos, tendremos unos modelos u otros de efectuar la relación
educante.
El aula es el espacio donde se
desarrolla la madurez del intelecto. El joven ser humano que acude a su pupitre
debe relacionarse con el resto de alumnos, pero también con el docente. Los
educandos se modelan, para bien o para mal, a través del educador; y viceversa.
Educador y educando, pues, son elementos de una misma necesidad: la educación.
5. La educación es un proceso activo
del sujeto que se educa, es decir, el educador promueve, refuerza, ayuda a
alguien para que se eduque; no obstante, lo que realmente educa es la puesta en
acción de los conocimientos del sujeto.
La educación es incompleta sin práctica.
La teoría es la base de una experiencia real y vital. De ahí que sean
fundamentales las nuevas propuestas que se vinculan con los espacios y el uso. El
enfoque comunicativo, por ejemplo, pretende eso: no usar como base la gramática
para aprender una lengua, sino su manejo en el contexto, su uso.
6. El hombre es educable a lo largo
de toda su existencia, o si se quiere posee "educabilidad". Ese
“hacerse” esencialmente humano se sustenta en la posibilidad de modificación,
de cambio, de perfeccionamiento, en su caso. Desde una perspectiva operativa y
funcional, la educabilidad se irá definiendo y concretando en función de la
calidad-cantidad de interrelaciones del individuo con el medio.
Algo que me aterroriza es la muerte.
No el fin en sí, sino la pérdida. El desperdicio de esa educación que crece y
se enriquece durante la existencia me irrita. ¿Cómo se puede mantener y heredar
la inteligencia? A través de los libros, de la comunicación, de las relaciones
humanas y, sobre todo, de la práctica. La persona aprende y aprehende, y tras
su muerte no se desprende totalmente de la educación que adquiere si otro más
joven la renueva. Esa es la base y causa de un mundo mejor: de una sociedad.
ESCRIBE DOS EJEMPLOS DE INSTRUCCIÓN,
DOS DE FORMACIÓN Y DOS DE EDUCACIÓN
Ejemplos de instrucción:
-Enseñar
a sentarse a un perro.
-Ordenar
el desfile de un ejército.
Ejemplos de formación:
-Ordeñar
a una vaca.
-Clavar
un clavo.
Ejemplos de educación:
-Leer.
-Pensar.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Investigando en femenino. La dimensión social de la poesía mexicana desde 1960
Estoy a favor y en
contra de este tipo de seminarios “Investigando en femenino”: a favor porque
considero fundamental compartir el trabajo de investigación que en esta
universidad se está llevando a cabo; y en contra porque, en mi opinión, en la separación
radica la exclusión. Es decir, soy consciente de que en la sociedad existe una
desigualdad entre hombres y mujeres, y también estoy decidido a luchar contra
esta, pero no creo que hablar de feminismo favorezca la desaparición del
machismo. Por ejemplo, en nuestro ámbito, debería hablarse de literatura.
Simplemente. ¿Por qué se imparten asignaturas que presentan en su membrete la
injusta coletilla de “…escrita por mujeres?” Es cierto que en el contexto en el
que se enmarca la historia, el silencio era impuesto para este género; no
obstante, lo idóneo, y a mi modo de ver, lo normal, es conjugar los sexos. Sin
importar si es mujer u hombre. Solo el día en que deje de existir la defensa de
la mujer, la mujer ocupará la situación que merece; hasta entonces, este parece
un buen camino (esperemos que solo temporal).
Actualmente, en México,
en la UNAM, se estudia Filología Hispánica con un Manual de Gramática histórica (elaborado por una mujer) que
ejemplifica la comunicación-acción de la siguiente manera, a partir del
lingüista Hockett: «El marido ve a su mujer poner la mesa y se prepara para ir
a comer; o bien oye a su mujer decir la comida está lista y se dirige al
comedor». El cambio pues, debe partir de la base, de las universidades.
Tristemente, México se
caracteriza por un constante machismo, ya adquirido e invisible, como los
vicios, para sus ciudadanos. Así pues, la tesis doctoral “La dimensión social
en la poesía mexicana desde 1960. Herencia, tradición y renovación en la obra
de Vicente Quirarte”, dirigida por Carmen Alemany, revisa el impacto social de
este género a partir de Vicente Quirarte. Y es que la poesía mexicana del
último siglo ha ido configurando una dimensión social a partir de los problemas
sociales, históricos y culturales del país. Las consecuencias de la Revolución
Mexicana (1910), el exilio de numerosos españoles a México tras la Guerra Civil
Española (1936-1939), las repercusiones de la Segunda Guerra Mundial
(1939-1945), y, sobre todo, la matanza de Tlatelolco (1968), fueron creando un
clima de inestabilidad, denuncias y revueltas del que bebió el género literario
que nos ocupa. Durante estos años, la figura de la mujer fue escalando la
rugosa pendiente que el machismo mexicano imponía en las artes, en la expresión
y en la libertad. Así pues, los objetivos de esta investigación se centran en
la recuperación de poetas de la talla de Rosario Castellanos ‒desolada, amarga,
desesperada (Ciudad de México, 1925 ‒ Israel, 1974)‒, Ulalume González de León ‒precisa,
disertadora, lúdica (Montevideo, 1932 ‒ Querétaro, 2009)‒, Gloria Gervitz ‒abstracta,
nostálgica, retórica (Ciudad de México, 1943)‒, Elsa Cross ‒extraterrestre,
esotérica, insomne (Ciudad de México, 1946)‒, Silvia Tomasa Rivera ‒ruda, inmediate,
natural (Veracruz, 1955)‒, Verónica Volkow ‒diáfana, segura, certera (Ciudad de
México, 1955)‒, María Baranda ‒itinerante, acuática, subterránea (Ciudad de
México, 1962)‒ o Enzia Verduchi ‒ familiar, plástica, cotidiana (Italia, 1927)‒,
entre muchas otras. Además, resulta indispensable contar con el trabajo que
Elena Poniatowska (París, 1932), Margo Glantz (Ciudad de México, 1930) o Margit
Frenk (Hamburgo, 1925) han llevado a cabo sobre el género femenino en las
letras de México.
Entre algunas recientes
selecciones poéticas, Víctor Manuel Mendiola, Miguel Ángel Zapata y Miguel
Gomes, en Tigre la sed. Antología de
poesía mexicana contemporánea: 1950-2005, recopilan las voces de 37 poetas.
Solo 8 son mujeres (las que hemos mencionado con anterioridad, base de nuestro
estudio quirartiano). Del mismo modo, Elías Nandino, Salvador Encarnación y
Javier Ponce destacan a 70 poetas mexicanos del pasado siglo; 7 mujeres:
Margarita Michelena (Hidalgo, 1917 ‒ Ciudad de México, 1988), Coral Bracho
(Ciudad de México, 1951), Carmen Boullosa (Ciudad de México, 1954), Hilda
Bautista (Campeche, 1956) y Blanca Luz Pulido (Ciudad de México, 1956), además
de las ya citadas Rosario Castellanos (Ciudad de México, 1925 ‒ Israel, 1974) y
Verónica Volkow (Ciudad de México, 1955). Por su parte, Mario Meléndez habla de
24 poetas mexicanos en el número 28 de la revista Ómnibus (septiembre, 2009). Aquí hay 3: Tanya de Fonz (Guadalajara,
1976), Rocío Cerón (Ciudad de México, 1972) y Claudia Posadas (Ciudad de
México, 1970). Una vez analizadas, brevemente estas antologías (curiosamente
todas elaboradas por hombres) nos surgen algunas preguntas: ¿por qué hay tan
pocas poetas?; ¿tiene algo que ver que quienes recopilan las antologías sean
hombres?; ¿realmente escriben muchos más hombres que mujeres?; o ¿es cierto que
estos, por ahora primeros, lo hacen mejor para elevar el porcentaje?
Actualmente, las mujeres superan (en número) a los hombres en la mayoría de las
universidades. Esperemos que a estas listas se vayan sumando las mujeres que
aquí trabajamos, para la inclusión. No obstante, la cicatriz permanecerá:
“Cicatriz”
(Tanya de Fonz)
Para Carlos Edmundo de Ory
y Laura Lachéroy de Ory
Corro
dentro de mí
como
judía en el holocausto
como
mujer embarazada de Acteal
como
niña quemada de Hiroshima
como
poeta en el GULAG
corro
dentro de mí
me
encuentro con otros
que
también van corriendo
sin
saber a dónde vamos
a
dónde acudir
![]() |
| Tanya de Fonz |
en
dónde guarecer nuestras manos
nuestra
boca desdentada
nuestros
cuerpos hechos hilo
corremos
dentro de nosotros
somos
nosotros mismos quienes nos perseguimos
no
nos alcanzamos
cuando
nos alcanzamos
ya
estamos a un paso de ser nuevamente polvo
cicatriz
del alba
cicatriz
del tiempo
cicatriz
de siglos
Cicatriz
encerrada
clausurada
cicatriz
en la mejilla
golpeada
de
Dios.
Depende de todos que cicatrice antes o
después.
domingo, 16 de febrero de 2014
Antiteleologismo con creces
Casi todo empieza desde el origen
pensando si aporca o por caridad
se ahorca la orca que ahora eligen.
Casi toso a la hora que me afligen
las lenguas del mito de corta edad.
Casi toco la ley de la verdad
que casi constante mente me exigen.
Codo con codo no contagia el sida,
a no ser que por el final se rece
en viaje de vuelta pero sin ida.
Y todo perece mientras parece.
Y todo se olvida mientras la vida,
como la luna, ya crece y decrece.
lunes, 3 de febrero de 2014
Agosto: una historia del ser humano
![]() |
| Una de las mejores escenas es la de la cena |
Muy
bueno tiene que ser algo para titularse Agosto
y estrenarse en enero.
Hace
un par de semanas comenzó a aparecer en las carteleras de nuestro cine (porque,
pese a la subida de impuestos, sigue siendo nuestro) la película Agosto: dirigida por el estadounidense
John Wells a partir del guion de Tracy Letts.
No
había oído hablar de esta historia, pero la sala estaba llena. “¿Por qué
agosto? ¿Qué significa?” pensé mientras anunciaban otras películas. Agosto es
un mes caluroso, parteaguas y cíclico (pues se dan las temperaturas más altas
para posterior enfriamiento con la llegada del otoño). No entendía bien el
simbolismo o la metáfora de Letts. Sin embargo, enseguida me olvidé de eso. El
comienzo, citando a T. S. Elliot (“la vida es muy larga”), atrapa al
espectador. Bueno, no a todos, pues algunos abandonaron la sala a mitad.
Las
dos horas de película se sitúan mayormente en una vieja casa de la desértica
Oklahoma, donde las cortinas encierran las relaciones personales de una familia
que desea dejar de serlo. La protagonista (Meryl Streep) lo borda: encarna a
una enferma adicta a la medicación. Este parece un buen pretexto para decir lo
que piensa, verdades dolorosas que “funambulan” entre la tragedia y la comedia.
Su hermana (Margo Martindale) y su hija preferida (Julia Roberts) forman un
triángulo humano en el que entran y salen otras personas (Ewan McGregor o Chris
Cooper, por ejemplo). Y decimos personas y no personajes porque estos actores
exteriorizan e interiorizan el texto de Letts y Wells de tal modo que los
sentimientos afloran hasta palparse en el ambiente. Los diálogos,
profundísimos, son cabeceras del ser humano: desde preguntas que cortésmente
contestan a ofensivas obviedades (“‒¿No te han prohibido fumar?/ ‒¿A quién no
deberían prohibirle fumar?”) hasta sentencias razonables (“Si conociéramos el
futuro, no nos levantaríamos de la cama”). No obstante, el texto no es lo único
que hace que esta historia sea única: la música (de Gustavo Santaolalla), la
fotografía (de Adriano Goldman) y el simbolismo del decorado y las metáforas
(el primer plano del nudo que amarra la barca de Sam Shepard, por ejemplo) se
entretejen homenajeando al arte de una forma “woodyallenesca”.
Hace
unos años, Amparo Baró y Carmen Machí teatralizaban en Madrid dicha trama (Agosto). Joaquín
Sabina recrea el tópico que tematiza Agosto
en Peor para el sol y nosotros, como
espectadores y como humanos, tenemos la oportunidad de adoptar o reflexionar
sobre estas relaciones que “pronto se irán para no volver”.
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