viernes, 1 de abril de 2016

Pause

Obra de Antonio Azorín
El domingo Antonio Azorín  inauguró su exposición «Pause» en Quitapesares. Sus ojos emPEZaron a mostrar los tonos azules que compagina Antonio Herrero al restaurar muebles con recortes de libros: una buena forma de conocer la obra del ilustrador y el buentrato de uno de los bares más particulares de Villena.

            El 27 de marzo llegué a Quitapesares. Eran las 12 y estaban a punto de inaugurar «Pause», de Antonio Azorín (Yecla, Murcia, 1981). Me tomé una caña leyendo el periódico. Hablaban de La Celestina que dirige e interpreta José Luis Gómez. Me fijé entonces en la obra de Azorín: cuadros (muchos de ellos ya vendidos) de personas y peces, con formas curvas, tonos azules y ojos. Esta resulta la parte más sorprendente de su obra, la que tienen en común las personas y los animales que representa, aunque a veces ambos se intercambian los papeles. Podemos encontrar cuerpos aparentemente frágiles, pero con una mirada segura, impertérrita; o al revés: unas escamas uniformes en contraste con la alteridad ocular.
            Algunas de las pinturas se expanden por el marco. Las láminas te hacen dudar de cuál te llevas: ¿qué hace un chico sentado en unas cañerías de un fondo naranja, oxidado, mientras de la cabeza le brotan regaderas o alcachofas de ducha? También hay imanes de la poética de Azorín, homenajeando a las Fiestas de Villena con avatares Moros y Cristianos.
Antonio Azorín y Antonio Herrero
en Quitapesares
            Esta plasticidad se apoya en los muebles que (re)crea Antonio Herrero. Sillas, mesas con luz integrada o lámparas se cubren de texto, contextualizando la lectura que supone ilustrar la relación entre lo real y lo surreal. En el centro hay una mesillaa con un par de cajones. Si nos fijamos en las palabras impresas que dan color al papel, soportamos el diálogo entre Pármeno y Sempronio, mediados por la alcahueta azul celeste.
            Quitapesares es un bar que cuida la cultura y prepara unas tapas distintas a las típicas. No es muy grande, pero necesitas visitarlo varias veces para apreciar todos los detalles que decoran sus paredes. Además, cuenta con una terraza donde probar pollo relleno de dátil y queso manchego u hojaldre de espinacas con rulo de cabra. No es caro y siempre hay buen ambiente.
            Que Antonio Azorín exponga en Villena y que Quitapesares trabaje por la cultura son noticia. El arte y el bar se necesitan. Tenemos un mes para disfrutarlos a la vez. La dirección no es casual: en Calle Pablo Picasso, 10.

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